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“EL ORTEGUISMO ES EL SOMOCISMO REEDITADO, CORREGIDO Y MEJORADO”

Por Hans Lawrence Ramírez

Moisés Hassan tiene 79 años. Estuvo en la Junta de Gobierno con Daniel Ortega después de la caída de la dinastía somocista, pero ahora habla con temor de que el mismo Ortega lo convierta en preso político como lo hizo con sus excompañeros de armas Dora María Téllez, Hugo Torres y Víctor Hugo Tinoco.

Le parecieron “tontas” las declaraciones de Humberto Ortega, quien sugirió una amnistía para liberar a la nueva tanda de presos políticos que mantiene su hermano Daniel. También opina sobre su excuñada Rosario Murillo, de quien cree que ordena con restricciones de su esposo.

Hassan dice que la salida a la crisis política pasa por una negociación y que Daniel Ortega es alguien que siempre busca componendas cuando tiene el agua hasta el cuello. También cree posible que Ortega esté negociando con el partido Ciudadanos por la Libertad para buscar una salida a la crisis que le favorezca.

A mí me parece que esto de echar presa a gente que tuvo cierta proyección en la lucha contra el somocismo es una cosa insensata, gente que tiene una historia independientemente de las posturas posteriores. Hasta en lo personal debería de tener agradecimiento Ortega.

Desafortunadamente, si la lucha contra el somocismo en vez de convertirse en un nuevo grupo que se apoderara del poder y empezara lentamente avanzando en restaurar aquello en contra de lo que se luchó, una auténtica revolución, indudablemente gente como Hugo (Torres) o la Dora María (Téllez) deberían ser auténticos héroes y ejemplos para muchas generaciones.

Yo creo que Ortega ha hecho peores cosas.

Esto no exime de ninguna culpa a Somoza. Una de las peores cosas que hizo Somoza, además de instalar un régimen de corrupción, fue el bombardeo de ciudades de Nicaragua. Eso fue absolutamente imperdonable, empezar a bombardear a finales de 1978 y en 1979 las ciudades de Nicaragua, llevándose en el saco una gran cantidad de gente. Independientemente de eso, existía respeto a algunas cosas que no existen ahora. Yo no recuerdo un adoctrinamiento feroz de los niños y a los jóvenes, pero casi en el primer instante del triunfo en el 79, ya se estaba implantando el culto a la Dirección Nacional del Frente Sandinista. Los retratos por todos lados. La propaganda en los cuadernos escolares, y ahí lo vemos ahora como le ponen banderas del Frente a los niños en las manos y los sacan a desfilar en movilizaciones que organiza Ortega. Yo nunca vi con Somoza que si fulano de tal es opositor y no poder echarle mano a ese opositor, ir a caerle a su familia, a sus hijos, a su pareja y a quien sé yo. Somoza tocaba al que se levantaba en armas y había un poquito más de libertades en cuanto a expresarse. De manera que el orteguismo es el somocismo reeditado, corregido y mejorado con muchas más armas, con mucho menor respeto a los derechos humanos y con un mayor grado de corrupción. Somoza sabía exactamente quiénes robaban y cuánto robaban, pero en el caso de estos la cuestión es más abierta, mucho más extendida y con muchas menos restricciones.

Para mí, debía ser una fecha memorable y gloriosa en la historia de Nicaragua, pero eso ya se convirtió en una fecha que para una enorme cantidad de gente es dolorosa. Nada que celebrar en esa fecha. Desafortunadamente, lo que debía haber sido una efeméride de gloria, buenos recuerdos, se convirtió en una fecha lamentable. La revolución fue una lucha por la dignidad nacional y por el futuro del país, por más que mucha gente salió muy colérica, resentida y afectada, para muchos era una cosa gloriosa, una cosa grande, y quizás esa fue una de las causas que perturbó la mente de los que manejaban el poder.

De repente la población y la comunidad internacional estaba tan entusiasmadas con

el hecho de haber derrocado a un dictador sanguinario, corrupto que por cuarenta y pico de años había avasallado al país y toda la oleada de emoción, alegría y regocijo que provocó eso, hizo que los que estaban en el poder empezaran a sentirse como semidioses. Cuando vos ves a una persona que pudo haber participado en una gesta gloriosa, de repente se siente rodeada de respeto, consideración, casi veneración de una cantidad enorme de gente de todos los niveles tanto en el exterior como el interior. Creo que muchos pueden perder la cabeza. Eso desvió lo que debió ser una revolución que buscara el bienestar de Nicaragua, no el bienestar personal.

Humberto siempre anda buscando como sacar la cabeza. Tuvo la desgracia, como Luis Somoza, aunque Luis no llegó a ese nivel porque se murió, pero entre los hermanos Somoza había un pleito por el poder. Eso se reprodujo con los hermanos Ortega, de manera que en su momento Daniel Ortega con el apoyo del ejecutivo y de la Asamblea, donde él mandaba (en los 90), le pegó una patada en el trasero a Humberto (lo sacaron del Ejército), y desde entonces Humberto se retiró bañado en plata y ha andado queriendo sacar la cabeza.

Me pareció un poco insulso que estuviera haciendo este llamado a amnistía, porque, para empezar, ¿de qué santo van a ser amnistiadas o indultadas estas personas que están detenidas? Un indulto es si ellos han cometido un delito, pero ellos no han cometido ningún delito. Dar amnistía o indulto es para la gente que ha cometido delitos, de manera que me pareció tonto. Un indulto para quedar bien con la comunidad internacional. Si lo hace, lo va a hacer por otras razones, pero la comunidad internacional no va a ser engatusada por un llamado a indultar a gente que no tiene delitos que indultarles. No sé si la comunidad internacional vería eso como una muestra de buena voluntad de Ortega. Pero esa es la necesidad de Humberto de estar sacando la cabeza para decir: “aquí estoy, aquí estoy, no se olviden de mí”. Ridículo.

Es seguro que él no ha renunciado a aspiraciones de poder, a que, de alguna manera en medio de las circunstancias tan variables de nuestro país, la gente se olvide de todo su historial y su trayectoria nada limpia. Y valgan las comparaciones, por eso la historia es importante. Todavía mucha gente dice: “Si el malo era Anastasio (Somoza). Luis era bueno”. Entonces de alguna manera, Humberto busca actitudes que tratan de favorecer que cuando se hagan las comparaciones en el futuro, él sea el bueno y el malo era el otro (Daniel). Es una aspiración de tratar de dejar buenos recuerdos, pero que no van a borrar los malos recuerdos de una historia larga.

Yo creo que deben mantener una relación en el sentido de que tienen intereses en

común. Yo estoy seguro que hay negocios grandes y que están mezclados los dos. No creo que se quieran mucho. Yo siempre recuerdo el resentimiento de Humberto. Él fue echado del Ejército por Daniel a mediados de los 90. La madre de ellos falleció en 2005 y no podían ni verse en el entierro. Estamos hablando que habían pasado más o menos diez años. Yo creo que tienen muchos intereses en común y que hace que se toleren el uno al otro.

Aquí en esta cosa es probable que doña Rosario (Murillo) tenga buena parte de intervención para provocar fricciones entre ambos hermanos, pero al final lo que está ahí, independientemente de que doña Rosario u otros hayan manipulado, lo que está ahí es la cuestión del poder. Humberto no estaba satisfecho en que Daniel Ortega fuera el candidato del Frente Sandinista para las elecciones de 1996, y por supuesto Daniel Ortega con el control de la Asamblea hizo que se pasara la ley del Ejército en 1994 y puso un plazo de salida al jefe del Ejército, que era Humberto. Era una cuestión de poder y por supuesto doña Rosario no se iba a quedar quieta, pero el pleito era quién de los dos hermanos se iba a quedar con el poder (dentro del FSLN).

Si uno la escucha en sus alocuciones, es increíble como habla y dice una cantidad de cosas e insultos. Yo creo que la señora no está muy bien y que está sufriendo horrores por la perspectiva de perder todas las ventajas y privilegios que ha tenido, y de enfrentar en algún momento un juicio. Probablemente a estas alturas del juego ella está teniendo mayor protagonismo en el sentido de que se especula del estado de salud de Ortega, que lo haría más vulnerable a delegar una cantidad de funciones y prerrogativas en la señora.

Hay que recordar que Daniel Ortega nunca ha sido muy aficionado de estar metido en la inmensa gama de tareas propias de un presidente. Él está preocupado más bien de seguir siendo una especie de dictador, de hablar ante muchedumbres, lanzar gritos contra estos y los otros, los capitalistas y ser un agitador. Eso es lo que a él más le mueve, y un poco de relaciones internacionales, pero a él nunca le interesaría estar viendo la economía o la educación en el país. Su campo de acción ha sido bien limitado tradicionalmente, por eso él durante los 80 descansó esencialmente en Sergio Ramírez, y ahora descansa en doña Rosario. Y más ahora que ha ido envejeciendo y su salud se ha ido deteriorando.

Si Daniel fallece, es indiscutible que doña Rosario asumiría las riendas con más ferocidad. Ahora ha asumido bastante las riendas del país con el permiso de Ortega, porque yo creo que Ortega sigue ejerciendo el poder y las cosas que doña Rosario hace, las hace con mucha motivación de ella, pero siempre con el consentimiento de él, de manera que si Ortega dice no, yo estoy seguro que ella dice: “No lo hago”. De manera que ella ya perdería cualquier restricción si Ortega muriera y tendría que ver cuál es la reacción del resto de la pandilla orteguista, que también entre ellos tratarían de disputar el poder y hay gente que hace buenas vibras con la señora, pero hay gente que no tiene buenos sentimientos hacia doña Rosario y que probablemente habría ahí una cantidad de conflictos y contradicciones, que quien sabe cómo se resolverían si es que ocurriera (muerte de Ortega), mientras mantienen el poder absoluto como lo han mantenido.

Yo siempre he creído que Ortega es un hombre que busca salidas y componendas. Todo el tiempo lo ha sido y su historia demuestra que él busca siempre componendas. Las de Esquipulas, las componendas con (Miguel) Obando, con (Arnoldo) Alemán. Ortega busca componendas a la hora que hay una situación sumamente complicada, y puede llegar a una componenda que lo beneficie y después ve cómo va recuperando terreno. Yo pienso que Ortega, si continúa siendo lo que ha sido siempre, lo que estaría buscando es ir a elecciones. Probablemente no estaría empecinado en ganar las presidenciales, pero vería como una alternativa llegar a acuerdos de compartir el poder y escabullirse de las sanciones que puedan venir. Yo lo veo a él buscando eso. Él busca por supuesto quedarse en el poder, pero si no puede va a buscar el arreglo. Vos te vas a la presidencia, yo me quedo con el Ejército, con la Policía y en la Asamblea ahí nos repartimos. Eso es lo que él está analizando.

Si pudiera quedarse con el poder absoluto, por supuesto que lo haría. Y si no puede y resulta que es más conveniente hacer un arreglo para que alguien más quede de la oposición, pues eso es lo que él haría. Si yo estuviera en su mente, diría: “Me quitan las sanciones. Si quedo yo de presidente, las sanciones más bien pueden empeorar. Pero si pongo a fulanito o fulanita, las sanciones empiezan a bajar y la misma gente. La rabia de la gente es contra mí, pero si pongo a otro la rabia de la gente baja”.

Ahí tienen que intervenir sectores de la comunidad internacional, sectores influyentes del gran capital de Nicaragua y con sectores políticos.

CxL en estos momentos ha hablado de ir en cualquier condición a las elecciones, y eso es ya abrir una gaza y sigue insistiendo en que va a ir con el candidato que quede. De manera que no sería atrevido pensar que hay negociaciones y arreglos con sectores que tienen que ver con CxL, y probablemente no sea exclusivo, y esté buscando alternativas por otros lados a ver cuál le cede más. No descartaría negociaciones con sectores vinculados a CxL y tampoco descartaría que hay con otros sectores vinculados a la Alianza Cívica.

No. Fue todo de manera casual. Salí de Nicaragua antes de la última redada. Salí para aprovechar a vacunarme (contra el Covid-19) y porque tengo una hija aquí en Estados Unidos que mi señora y yo teníamos años de no verla, así que venimos a visitarla. No estoy exiliado y pienso regresar cuando acabe con las cosas que tengo pendientes acá.

Es una cosa que no se puede descartar. Estamos viviendo una situación en que las leyes no cuentan, y de cualquier manera si alguien se encapricha o se inventan lo que les venga en gana, te pueden echar preso, de manera que no lo descarto.

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2021-07-11T07:00:00.0000000Z

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