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La Prensa Nicaragua - 2021-08-13

Data:

La cabellera de Berenice

OPINIÓN

Luis Sánchez Sancho

La nicaragüense Berenice Quezada, originaria de El Rama en la Región Autónoma del Caribe Sur, adquirió fama nacional cuando ganó el título de Miss Nicaragua 2017. Ese triunfo le permitió participar en el concurso de Miss Universo 2017, realizado en Las Vegas, Estados Unidos, en el cual la sudafricana Demi-Leigh Nel-Peter fue coronada como la mujer más bella del mundo. Pero Berenice Quezada se hizo más famosa todavía, nacional e internacionalmente, cuando de la luminosa pasarela de la belleza femenina saltó al sombrío escenario de la política nicaragüense. El 2 de agosto de 2021 el partido político de la oposición la inscribió como su candidata a vicepresidenta de Nicaragua en las elecciones de noviembre de este año. Al día siguiente la autoridad electoral anuló su candidatura y fue despojada de sus derechos políticos constitucionales. De esa manera, por su condición de víctima Berenice se convirtió en una celebridad política internacional. Pero el nombre de Berenice, que en la antigua lengua macedonia griega significa “portadora de la victoria”, es famoso en el mundo desde la antigüedad y forma parte del universo nominal de la leyenda y la mitología. Berenice era la esposa del rey Ptolomeo III de Egipto, llamado Evergetes o Bienhechor por sus buenas obras. Él era el tercero de una dinastía de reyes egipcios fundada por Ptolomeo Sóter, uno de los generales de Alejandro Magno al que correspondió el reino de Egipto cuando murió el gran conquistador macedonio y su imperio fue repartido entre sus generales. Apenas subió al trono de Egipto, Ptolomeo Evergetes, declaró la guerra a Siria, donde reinaba Seleuco II. Este había asesinado a la hermana de Ptolomeo, y a su hijo a quien por derecho de sucesión le correspondía el trono sirio. Ptolomeo quería ajustar cuentas con Seleuco y vengar la muerte de su hermana y sobrino. Al casarse con Ptolomeo Evergetes, Berenice aportó a Egipto el reino de Cirene, pues era hija de los reyes cirenaicos. Pero su matrimonio no fue solo por conveniencia, la pareja se casó estando ambos muy enamorados. Por eso, cuando Ptolomeo Evergetes se fue a la guerra en Siria, ella quedó desolada, dominada por el temor de que su esposo muriera. Y para mayor angustia de Berenice, la guerra se prolongaba sin que ella tuviera noticias de su esposo. Aconsejada por un sacerdote Berenice fue al templo de Afrodita, la diosa del amor, a prometerle que se cortaría el pelo y se lo entregaría en ofrenda, si protegía Ptolomeo Evergetes y lo hacía regresar sano y salvo para reunirse con ella. Berenice tenía una cabellera tan hermosa que provocaba la envidia de todas las mujeres del reino y de los países vecinos de la región. Además del bello rostro y hermoso cuerpo que poseía, la cabellera era su atributo personal más apreciado por Berenice y cortárselo significaría para ella un gran sacrificio. La diosa oyó las oraciones de Berenice y Ptolomeo Evergetes regresó ileso y triunfador. No solo había derrotado a Siria y vengado la muerte de su hermana y sobrino, también sometió parte de Media, Persia y Babilonia. De inmediato Berenice hizo que le cortaran la cabellera y fue al templo de Afrodita a depositarla al pie de su estatua. Pero esa misma noche la cabellera de Berenice desapareció del templo. Alguien la había robado. Este hecho provocó la cólera de Ptolomeo Evergetes a quien mucho le había emocionado que por amor a él Berenice sacrificara su espléndida cabellera. De manera que el rey dispuso castigar severamente a los culpables de aquel robo sacrílego, pero fue calmado por el sabio astrónomo Conón de Samos que se encontraba en Alejandría. Conón convenció al rey egipcio que nadie había robado la cabellera de Berenice. Lo que ocurrió, le dijo, es que Afrodita la llevó al cielo donde la colocó como una constelación y allí permanecería hasta el fin de los tiempos. Coma Berenice (Cabellera de Berenice), llamó Conón de Samos a aquella constelación y así se llama hasta ahora.

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